Es
como entrar en ese círculo vicioso de quien te hace daño.
Es una
forma de insubordinación , intentar ser feliz a pesar de.
(Bermúdez Castañeda, 2013)
Desde hace como un año y medio, mi banda sonora de los preparativos previos a partir hacia el trabajo es
Pero bueno. Vuelvo al punto que
más me ha hecho darle vueltas a este asunto: perdonar.
¡Qué cosa tan difícil! Es que, en serio, ¿uno cómo hace para borrarse la
marca de una ofensa, y decir, listo, ya, no me importa, que se me olvide, sean
felices todos? ¿Cómo se logra ese estado
tan superior de vibración2? Leí
algo al respecto que me caló bastante, y es que, antes que perdonar, uno lo que
hace es decidir no vengarse. Eso sí es
más fácil. Y uno hasta puede encontrar
ahí un refugio para su ser herido por la ofensa. Y es el hecho de sentirse bueno por haber resuelto
no tomar represalias. Un pequeño gran placer
de superioridad moral. Pero perdón,
perdón real, no es. Yo he sentido eso un
montón de veces, y no me enorgullece, claramente me da un poquito de desilusión
de mí misma, porque yo me creo muy buenita y a la final todo se convierte en un
asunto de ego. Entonces, una manera que
yo he encontrado para tratar de acercarme al perdón, de una manera un poco
mejor para mí, es intentando ser muy zen pensando en que, la verdad, nada es
tan trivial, y a la vez, nada es tan importante. Para eso me sirve pensar en que no soy la
única a la que le pasan cosas, que realmente yo vivo en general muy bien. Y también ver este video:
Claro, claro. Eso me sirve a mí. A mí que no me ha pasado nada en la vida.
Tomar así las cosas me ayuda, y la verdad, siento de esa manera puedo manejar
mucho mejor el asunto del perdón y puedo vivir, y tranquila, y hasta se me
olvidan las cosas. Pero, a alguien a
quien le hayan matado los seres queridos, a quien hayan violado, a quien hayan
desterrado de un sitio, a alguien a quien hayan secuestrado, ¿eso le
sirve? No sé, no sé y me da mucho
desespero conmigo por no llegar a ningún punto.
Pero bueno, sigo pensando en que
la venganza no es la solución. Así no se perdone, irse a acabar con el otro no
resarce nada, no repara nada, no soluciona nada.
Como siempre, concluyo que no sé
nada, pero no me voy a ir a tomar cicuta por eso. Así somos los aguastibias.com.
1Yo
no me imagino lo que debió haber pensado y sentido mi papá al poner los tres
pares de boticas de caucho cerca de la puerta de la habitación de atrás, para
que no nos picaran las culebras al salir corriendo por la huerta de la casa, si
la guerrilla se entraba. Y sí recuerdo el estrés permanente de toda la familia por
la tía que vivía al lado de la Caja Agraria.
Siempre
me ha impresionado la frasecita en el Padrenuestro que dice “así como nosotros
perdonamos a los que nos ofenden”. Me
llama mucho la atención esa declaración, como tan segura, de que nosotros, los
mortales, perdonamos a los que nos ofenden. O no sé si más bien es una
condición que se nos pone (“Dios la perdona
si usted perdona a los que la ofendieron”).